Piezas icono han tomado forma estas últimas temporadas, conquistando a un nuevo público.

La nostalgia y otras décadas, se convirtió en la máxima a la hora de diseñar las nuevas propuestas que irrumpirían en nuestras vidas. De esta manera, planteamos la pregunta de la temporada con una respuesta clara: nada que hoy sea tendencia está inventado. A principios del año pasado tuvimos la necesidad de recuperar prendas y complementos de décadas como los 80 o 60, incluyéndolas en nuestro armario incluso de la misma forma que por aquél entonces. Lo vimos en desfiles de grandes diseñadores, los vimos en marcas low-cost y lo seguimos viendo en joyas y relojes.

Piezas icono han tomado forma estas últimas temporadas, conquistando de nuevo a un público que, o bien ya conocía la procedencia o bien ha sentido los valores de recuperar algo que otras generaciones ya llevaron antes. En cuanto al por qué de esto, es sencillo: quemamos tanto una tendencia que nos deja de gustar, hasta que pasa el tiempo suficiente para echarla de menos, recuperarla y verla con otros ojos. Es un ciclo que escribe la moda y que influye en nosotros. Por eso, este año ha sido el de mirar al pasado.