Mientras la joyería vive su mejor momento, los millennials cambian las reglas establecidas.

Joyas y millennials, la perfecta combinación que define una nueva manera de llevar y entender la joyería. Y cuando hablamos de joyería incluimos también alta joyería. Han roto las reglas, han llevado el estilo a su terreno, han demostrado tener más personalidad que nadie y son ellas, las chicas de las nuevas generaciones, las que dictan hoy el futuro de la joyería.

Primero vivimos una época en la que la joyería era un must no solo para los amantes de este sector, si no para la industria de la moda, quienes no olvidaban incluir este complemento en editoriales de moda o desfiles. Más tarde vino aquel raro momento en el que la joyería pasó a un segundo plano y prácticamente, eran pocos los que optaban por ella. Y de un extremo a otro, las maxi joyas se convirtieron en tendencia por excelencia. Hasta hoy, momento en el que hemos encontrado un equilibrio, en el que el broche de oro o el complemento estrella es una joya especial. Es decir, la joyería no solo es tendencia, si no que ha recuperado su valor y el mundo lo ve así. La esencia de una joya se transmite a través del sentimiento que supone poseerla, en la manera en la que la lucimos y del tesoro que vive e, indiscutiblemente, brilla en nuestro joyero. Las joyas son hoy el complemento eterno. 

Así es que mientras la joyería vive su mejor momento, los millennials cambian las reglas establecidas y, por lo tanto, la manera de llevar joyas tal y como la conocíamos hasta ahora. Si hasta hace poco la alta joyería se consideraba solo apta para un público determinado, ahora son ellas quienes las desean y las reinventan.

Así llevan las joyas las nuevas generaciones

Los clásicos de la moda, tendencia temporada tras temporada, son el aliado perfecto para pendientes y anillos que dan un giro y elevan cualquier estilismo. Las prendas salvavidas y fondos de armario a partes iguales, como una blazer de cuadros, tienen algo en común con las joyas, la atemporalidad.

Un toque dulce a prendas tan clásicas, con una blusa de organza y unos pendientes, en clave mínimal, que rompen con estereotipos, combinando el oro blanco con el oro amarillo.

El infalible jersey negro que todas tienen en el armario, es la opción perfecta para dejar que las perlas y los diamantes brillen por encima de todo.

Sin olvidarnos de la clásica e infalible combinación del blanco y negro. El nuevo manual de estilo es la prueba que confirma que las joyas son un acierto seguro, con su brillo especial, su poder y su fuerza.