De un artículo muy interesante os pongo un trocito que habla sobre la historia de los primeros relojes de pulsera.

Tres momentos claves para el reloj de pulsera:

  • Louis Breguet (casa fundada en París en 1775 y responsable de la creación del tourbillon) manufactura en el año 1812 el primer reloj de pulsera para Caroline Murat, hermana menor de Napoleón y reina de Nápoles. No es casual que sea un Breguet el reloj que viste Phileas Fogg en La vuelta al mundo en ochenta días: “No hay equipaje. Sólo un saco de noche. Dentro, dos camisas de lana, tres pares de medias, y lo mismo para vos. Ya compraremos en el camino. Bajaréis mi ‘mackintosh’ y mi manta de viaje. Llevad buen calzado. Vamos”.
  • Año 1868, Patek Philippe fabrica el “reloj joya”: el primer reloj de pulsera para mujer que adquiere el húngaro Countess Koscewicz, y llegamos hasta el siglo XX, año de las vanguardias y final del segundo milenio; el 22 de noviembre de 1907 el piloto Santos-Dumont (considerado el padre de la aviación: diseñó 22 máquinas voladoras ) cronometra con su reloj de pulsera el hasta entonces récord mundial de aviación recorriendo 220 metros en tan solo 21 segundos.
  • Santos fue también amigo de Gustave Eiffel, Julio Verne o Louis Cartier; y precisamente de la amistad con este último nace el primer reloj mecánico de la era moderna, un momento único que refleja la fascinación por la modernidad, la arquitectura, el progreso y la simetría.

Reduciendo la definición a lo más simple: los relojes mecánicos son los que funcionan dándoles cuerda, ya sea manualmente o de forma automática. Y desde su creación siguen funcionando exactamente con los mismos principios físicos, con exactamente los mismos cinco elementos básicos — la fuente de energía, el sistema de engranaje, el mecanismo de escape, el mecanismo regulador y el indicador de la hora. Nada más.

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